Indra Nooki, la dama de hierro de Wall Street

A la cabeza de uno de los colosos multinacionales, esta mujer es “una de las 100 personalidades más influyentes de la actualidad”, según Times y la “ejecutiva más poderosa del mundo”, para la revista Fortune
Por Martha Cotoret / @mcotoret
El liderazgo corre por las venas de Indra Nooki, la “ejecutiva más poderosa del mundo”, según la revista Fortune. Pues gracias a él, esta migrante logró que Pepsico (la empresa dueña de marcas tales como Pepsi, Lays, Quaker o Gatorade), aumentara las ventas, el número de empleados e integrara diversas nacionalidades a su fuerza laboral. Fue así como convirtió a una de las compañías con más renombre del mundo, en la más “progresiva” y “dinámica”.
La ejecutiva de 60 años nació en Chennai, Tamil Nadu, India. Hija de padre contador y madre “ama de casa”, la ejecutiva reconoce estos dos universos, a veces como “pedal de freno” y otras como “pedal de acelerador” de su vida. De esta manera, dirige una potencia multinacional con ventas por 39 billones de dólares al año, operaciones en 200 países y valor de mercado de más de 100 billones de dólares logrando atraer y entrenar a los mejores empleados.
Con una licenciatura en Física, Química y Matemáticas, un posgrado en Gestión y su sari (típico traje hindú), la estudiante que gustaba romper las reglas en su natal India y tocar la guitarra en una banda de rock, se presentó a su primera entrevista laboral en Boston. Para su primera entrevista de trabajo en los Estados Unidos, recuerda Nooyi, no tenía qué ponerse y apeló a un traje de 50 dólares.
Se lo llevó sin habérselo probado, aparentemente el lugar no le inspiraba mucha confianza. El traje le quedó desproporcionado y casi ridículo. La entrevista terminó en llanto y la encargada de Recursos Humanos la consoló y alentó a que en la próxima entrevista se presentara como ella quisiera -dijo que se presentaría con su sari- y agregó: "Si no te aceptan por ser quién eres, no te merecen”.
A su segunda entrevista acudió con un sari y se quedó con el puesto entre aproximadamente cincuenta postulantes. "Ahí entendí algo que nunca voy a olvidar. Los Estados Unidos son una meritocracia. Si uno hace bien su trabajo, si trabaja intensamente y es capaz, siempre te dan una oportunidad. No importa que seas hombre, mujer, india, argentina, alto, bajo... Y eso es una lección que aprendí no muy tempranamente”, mencionó en una entrevista para La Nación. Su comienzo fue en Boston Cosulting Group, pasando por Motorola, hasta que finalmente, en 1994, llegó a Pepsico.

Rompiendo barreras
El 14 de agosto de 2006 el entonces presidente y director ejecutivo de Pepsico, Steve Reinemund fue apartándose progresivamente de su cargo para darle lugar a Nooyi, quien a partir de octubre de ese mismo año pasaría a ser la cabeza oficial. Wall Street no sería la misma: se convertía en el quinto CEO en los 42 años de historia de PepsiCo y, además, era la primera mujer.
El arribo de Nooyi a la multinacional jugó un papel decisivo en la reestructuración del grupo. A medida que pasaban los años, la Directora Ejecutiva y Presidente de la firma logró cambiar el modelo de la compañía y su imagen. De los snacks y las bebidas gasificadas a otro más consciente de la salud y del impacto en el medio ambiente.
Emprendió estrategias de creación de marcas locales y el intercambio de experiencias en los 200 países. Tal como lo reflejan los informes, las mujeres que ocupan cargos directivos tienden a emplear mayor cantidad de gente y tener una visión más integrativa. La ejecutiva hindú amplió de 10 a 29 el número de profesionales del comité ejecutivo, incluyendo a integrantes de Asia y América Latina. Como si fuera poco, introdujo el concepto de negocios con propósito, lo que significa generar resultados financieros positivos, pero brindándoles beneficios a las comunidades donde la empresa presta servicios.
Hija, madre, esposa y ejecutiva
Nooyi se caracteriza por ser una mujer tenaz, profunda y serena. Sus convicciones religiosas, ha dicho en entrevistas, le ayudaron a integrar armónicamente el ámbito familiar con el laboral. Casada y madre de dos hijos, la “dama de hierro” de Wall Street contó que un día llegó a la casa de su madre para contarle una novedad importante. Cuando llega, su madre le contestó que cualquier cosa podía esperar, que lo que necesitaban en ese momento era que saliera a comprar un poco de leche.
Después de tratar de encomendar la tarea a otra persona, pero sin éxito, Nooyi salió como una hija obediente y volvió con leche. Cuando llegó dejó el cartón encima de la cocina y dijo: “¡Voy a ser presidenta de Pepsico! Y todo lo que tú quieres es que salga por leche. ¿Qué clase de madre haría eso?”. A lo que su madre le explicó tranquilamente que, sea quien sea, cuando entra en casa es una hija, una esposa, una madre, y no importa el cargo que ostente en el exterior, porque dentro nadie más puede hacer este rol. Nooyi reconoce que esa fue una de las lecciones más importantes de su vida.
“Tú puedes apartarte del hecho de ser ejecutiva, pero no del hecho de ser madre, entre los dos roles, el de ser madre viene primero”, asegura.
Nooyi considera que siempre hay que pensar en grande: “Cada problema que se atiende hoy es de largo plazo y requiere de soluciones sistemáticas. Yo siempre he trabajado 20 horas al día 7 días a la semana, no siempre en la oficina, a veces trabajo en casa, pero yo creo que el número de horas que usted trabaja no es lo importante, es cómo hace usted su trabajo”, aconseja.
RECUADRO
My Life in Full: Work, Family, and Our Future
My Life in Full: Work, Family, and Our Future (Mi vida en su totalidad: trabajo, familia y nuestro futuro) es el libro escrito por Indra Nooyi en el cual ofrece una visión de primera mano de la legendaria carrera de Nooyi y los sacrificios que tan a menudo exigía. Ella cuenta su vivencia desde su infancia y educación temprana en la India de 1960, la Escuela de Administración de Yale, hasta su ascenso como consultora y estratega corporativa que pronto ascendió a los rangos ejecutivos más altos.
Por primera vez y con lujo de detalles, Nooyi también deja al descubierto las dificultades que surgieron al manejar su exigente trabajo con una familia en crecimiento, y lo que aprendió en el camino. Ella hace un llamado claro, práctico y urgente para que las empresas y el gobierno prioricen el ecosistema de atención, las licencias pagadas y la flexibilidad laboral, y un argumento convincente de cómo la mejora del apoyo de la empresa y la comunidad para los jóvenes constructores de familias desencadenará todo el potencial de la economía.
Generoso, autoritario y basado en la experiencia vivida, My Life in Full es la historia de la vida de una líder extraordinaria, un tributo conmovedor a las relaciones que lo crearon y un plan para la prosperidad del siglo XXI.

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Foto de la redactora: Cortesía Martha Cotoret
Fotos de Indra Nooyi: Créditos https://www.indranooyi.com/