Fernando Álvarez: 25 años de trayectoria como cronista deportivo

El deporte y el periodismo han sido su pasión por más dos décadas. Su nombre resuena en los medios y las redes con un sello de prestigio, seriedad y profesionalismo. Todo eso lo ha labrado a pulso, diariamente, porque cada vez que Fernando Álvarez sale en una transmisión, escribe un twitt o se dirige a sus seguidores por cualquier medio o plataforma, lo hace con el respeto que sabe se merecen.

Muchas personas saben de su versatilidad como cronista y comentarista, que ha relatado importantes partidos de las grandes ligas y del baloncesto profesional como la NBA y la Euroleague. Pero tal vez algunos no saben que antes de ser periodista trabajó como corredor de seguros, que es un romántico empedernido, que prefiere el mar a un viaje por Europa, que entre los sabores prefiere el dulce y que su frase favorita es “te amo”.

Conversar con Fernando es disfrutar cada segundo de su calidez, su forma pausada de contar las anécdotas, de discernir cada momento de su pasado y su sensibilidad por buscar en la memoria aquellos instantes que lo han hecho sentirse pleno. Entonces puedes pasar horas dialogando con él, porque el tiempo pasa volando cuando tienes en frente a una figura que tiene mucho por decir.

Sabe que cada día es una oportunidad para aprender y crecer, aun y cuando se es, como él, una figura destacada y admirada. Considera que lo más importante es entender que cada trabajo y cada situación es una experiencia de aprendizaje y ha sabido a sacarle provecho a cada una de las personas que ha tenido a su lado.

“Aprendí que es muy valioso considerar y hacer valer la presencia de las personas que están detrás de cada espacio o en cada plataforma por donde uno está trabajando. Hay un público que merece ser tomado en cuenta y tenemos que hacerlos, de alguna forma, participes de la transmisión, que se sientan parte sin importar el nivel de conocimiento que tengan sobre la disciplina deportiva. Las transmisiones tienen que ser para todo público, no solo los especialistas, todos merecen respeto y ser valorados como audiencia”, señala.

A pesar de la fama y el éxito que ha cosechado, su sencillez lo precede y eso lo trae de casa. Creció rodeado de reuniones amenas, entre abrazos y alegría. Pero además, siempre tuvo conexión con lo mediático porque su papá fue una superestrella de la televisión, creció rodeado de figuras relevantes y adonde iban podían sentir el cariño y reconocimiento hacia su papá. Por eso es sumamente accesible. “No me creo absolutamente nada, soy abierto a las personas sin importar su estatus”, agrega.

Pudiésemos pensar que tras 25 años de carrera, cientos de seguidores y una trayectoria intachable, Fer está conforme con lo que ha hecho, pero no es así. Su personalidad no le permitiría jamás bajar la guardia en su lucha por cultivarse y crecer. Claro, se ha sentido realizado y satisfecho en muchos momentos de su vida, como cuando salió de Venezuela y llegó a Estados Unidos para trabajar en ESPN y cuando recibe el cariño, el reconocimiento a su trabajo y su personalidad. “Eso me ha hecho muy feliz”, dice. Pero es indetenible, es una máquina de ideas que está siempre buscando qué hacer, cómo seguir y cómo seguir abonando. “Todavía quiero hacer muchas cosas”.

No se ha amilanado en los momentos complejos, como cuando estuvo fuera de la televisión por casi dos años durante la pandemia, no bajó los brazos, al contrario, se reinventó y le siguió dando a su público el contenido de calidad que está acostumbrado a ofrecer a través de las redes sociales. Hoy, nuevamente está al frente de las cámaras en ESPN, porque como dicen sus seguidores: Era imposible que su talento no fuese aprovechado.

En esos momentos su soporte fue su familia, con empatía, comprensión y paciencia, no solo lo apoyaron, sino que lo animaron a seguir en lo que ama. Cuanta que también llegaron a su vida personas que jamás imaginó que serían remanso, cuando ese recuerdo viene a su mente, lo disfruta y se puede notar la energía con la que agradece el apoyo de cada uno de ellos.

“Encontré a un grupo de personas maravillosas en una plataforma que comenzó justo en el momento de la pandemia y fue un gran escape de apoyo, de aliento y de desahogo para muchas personas. Pero a mí me sirvió para reencontrarme un poco con la autoestima y la confianza, allí sentí un nicho muy bonito de gente que me escuchaba y me permitía hablar del deporte, desahogarme deportivamente, porque era difícil encontrar los espacios”, comenta.

Y continúa su anécdota como si tuviese en frente a esas personas: “Yo me sentía terriblemente mal y esa gente maravillosa, de alguna forma comprendieron mi situación, fueron muy amables, receptivos y sin haberlos visto jamás en mi vida, fueron ese gran apoyo, amigos que se conectan por los sentimientos en una situación que a todos nos hizo frágiles. Un año y un poco más después sigo queriéndolos y teniendo como entonces”.

Una montaña rusa de emociones
Fer habla sin tapujos de lo fantástico y difícil de su carrera. Se enorgullece de haber sido parte de una época en el periodismo deportivo que sirvió de ejemplo para muchos jóvenes y además marcó un antes y un después en la crónica deportiva en Venezuela.

“El haber sido ejemplo para muchas personas me deja saber que he hecho algo importante en mi vida, que alguien que jamás has visto en tu vida, en algún rincón del planeta, te diga que quiere ser como tú me hace muy pleno”.

En cuanto a lo más difícil de su carrera, habla de la distancia, porque desde que se internacionalizó tuvo que estar lejos de sus padres, de sus hermanos y no estuvo en instantes cotidianos familiares. “Me perdí muchos abrazos de mis padres, a pesar de que me visitaban constantemente. Además, dejé en el camino a grandes amigos, con los que he perdido el contacto. Es el sacrificio de lo que uno escoge”.

Periodismo: Credibilidad y seriedad

Vivir del periodismo no solo ha sido su sueño, sino también su pasión. Ve este trabajo como sinónimo de credibilidad y que su nombre represente confianza para la audiencia. “Es muy valioso que alguien te comente: eso lo dijo Fernando Álvarez y que tu palabra y tus opiniones de trabajo sean creíbles, sea serio y que trascienda. Porque el periodismo es credibilidad, imagen y el respeto”.

No titubea cuando habla de las claves del éxito, considera que la seriedad es imprescindible en todo trabajo, a pesar de que se ha encontrado con infinidad de obstáculos, insiste siempre en que el público merece amabilidad, simpatía y sinceridad. Está convencido de que en este trabajo es crucial caerle bien a las personas, ser simpático, educado y respetuoso. “Si eres la persona más talentosa, pero caes mal y eres irrespetuoso, no te van a querer por mejor que seas”.

Sí, el póster de Fer, sorprende. Pero el hombre real sorprende aún más. Saber que detrás del traje impecable, el cabello bien peinado y sus modernos lentes color magenta está el hombre que disfruta tomarse un whisky, ir a un restaurante a probar una buena comida y platicar con la gente. Maravilla saber que no hay conversación cercana donde no nombre a sus padres, a sus hermanos y por supuesto, a su esposa, a sus dos hijos, Diego y Rodrigo, y a su nieto Simón. “He aprendido mucho de mis hijos, me han enseñado bastante sin darse cuenta”, dice con orgullo.

Es un hombre que reconoce sus batallas, las ganadas y las que no. Que podría llegar unos dos minutos tarde a una cita porque siempre sale corriendo de casa. También podría decirse que es un caballero de la noche, porque se acuesta tarde y levantarse temprano no es de sus actividades favoritas. Que disfruta de las cosas sencillas como ver una película en casa. Una persona que sabe dar cariño y recibirlo. Conocer a la leyenda impulsa y anima, conocer al ser humano, que goza de un buen humor, que se reconoce falible y que se sobrepone a las circunstancias, es un verdadero honor.

Fotos: Cortesía Fer Álvarez
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