Juddy Santos: empresaria sin límites

Conocer la historia de Juddy Santos es comprender, desde el primer instante, que es una guerrera, que no sabe de límites cuando sueña y que tiene claro que a través de la educación puede ayudar a que las mujeres se empoderen. “Yo nunca me he sentido perdedora, porque de todo lo vivido en mi vida siempre gano o aprendo”, asegura, enfática y con una energía que atrae y convence.

Ella enseña, es empresaria y dueña de Juddy Nails Beauty & Spa, un salón de belleza en Filadelfia. Pero su historia en este ramo comenzó mucho antes, en Nagua, un municipio de la República Dominicana, que está situado en la provincia de María Trinidad Sánchez. Allí, desde los 13 años, comenzó a trabajar en el salón de belleza con una tía.

Siempre supo lo que quiso, por eso cuando su tía decidió emigrar a Italia, le dejó la estética para que ella se hiciera cargo, para entonces tenía 16 años y ya había formado una familia con el amor de su vida.

“Yo vivía en una zona rural, me mudé a la ciudad de Santiago, la segunda capital de mi país, y abrí mi centro de belleza. Pasé por un sinnúmero de cosas y cuando conocí a mi esposo en 2016, él me pide que sea su esposa y que me mude a EE.UU. Así que llegué a este país en 2017, y cansada de estar en el ramo de la estética, decidí dedicarme a trabajar en una bodega de mi esposo”, cuenta mientras recuerda como si todo hubiese sucedido ayer.

Antes de convertirse en migrante, Juddy tuvo un gran gesto: le regaló su estética a una de sus colaboradoras. En el fondo, ella sabía que tenía las capacidades para volver a levantar un negocio.

“Llegué a los Estados Unidos un 8 de mayo y el 9 ya estaba trabajando con mi esposo. Desde siempre él ha sido mi motivador para seguir creciendo en lo laboral”.

El talento y la pasión la siguieron

Pero cuando tenía cuatro meses trabajando con su pareja, se comenzó a dar cuenta de que la vida de migrante era retadora, complicada y muy arriba. Llegó persiguiendo el tan llamado “sueño americano”, dejando atrás una trayectoria en el área estética y se permitió vivir los cambios necesarios para surgir, pero vino el desgaste.

“Me levantaba a las 05:00 de la mañana para enfrentarme a una larga jornada. Me di cuenta de que vivir en EE.UU. no era como lo pintan. Todo eso empieza a despertar en mí interrogantes y es cuando decidí que tenía que hacer algo diferente para generar ingresos”.

Recuerda que siempre buscaba personas que le hicieran las uñas y era una labor titánica, porque no había tantos profesionales de esta área en la ciudad en la que vive. Así que un día le dijo a su esposo: “Aquí la gente no hace uñas. Me voy a ir a hacer un curso a (República) Dominica a aprender”. Tomó un avión, estudió la parte de la estética que le faltaba y regresó a los 15 días con el conocimiento y con la idea de abrir un espacio propio para ofrecer este servicio. Y sin perder tiempo, arrancó. Seguramente en esos días recordaba la frase que se repite constantemente: “Merezco lo que estoy viviendo y soy capaz de seguir logrando grandes cosas”.

Su rutina era pesada, se levantaba a las 5:00 a.m., trabajaba con su esposo de 07:00 a 2:00 y se dedicaba a su proyecto personal hasta muy tarde. Al poco tiempo rentó otro espacio un poco más grande y más apropiado.

“Ahí es donde empieza todo”, señala con entusiasmo. Su estética estaba creciendo tanto que dejó el trabajo de la bodega con su esposo y se dedicó exclusivamente a su negocio.

Multiplicar el conocimiento

Cuando ya tenía ocho meses con su local, Juddy escuchó de un casting para ser educadora y como ella había ofrecido talleres y adiestrado a una gran cantidad de mujeres en su país, se dio la oportunidad de alistarse para enseñar el arte de las uñas.

Empezó a preparar a un sinnúmero de chicas y ahora dondequiera hay un hispano haciendo uñas gracias a que ella se preparó y le dio la oportunidad a otras chicas. Al tiempo, su esposo vendió la bodega, y luego vino la pandemia, en la que a muchas personas les fue mal, pero ellos aprovecharon esos días turbios para crecer.

“Compramos el negocio y comenzamos a trabajar juntos como pareja, me enfoqué en mi carrera y me convertí en una educadora y empresaria, al punto de ser reconocida por mi labor. Ya he graduado a más de 500 mujeres en la industria de las uñas y de tener un pequeño salón, pasamos a uno más grande hasta que hace tres meses fundamos Juddy Nails Beauty & Spa”.

Cuando le preguntamos a Juddy por qué volvió al mundo de la estética después de haberlo dejado, responde sin titubeo: “Volví porque me hacía falta, pero también para ayudar a otras personas a que pudieran adquirir un conocimiento útil”.

Ahora se sigue preparando, porque su espíritu de docente se lo pide y sobre todo porque, aunque tiene su negocio, no ve la formación a otras personas como una competencia. Dice que su mundo es sanador, porque cuando la visitan, las personas no solo son tratadas bien, sino también escuchadas. Ella considera que las peluqueras y manicuristas tienen un poco de psicólogas. “Cuando tú empiezas a hablar con esa persona y empieza a desahogarse, es un espacio único de conexión entre el cliente y la profesional”.

Su meta es seguir creciendo como educadora, dándole la oportunidad a las personas, ayudando a muchas chicas que no cuentan con el recurso para costearse un curso. Se autodenomina “empresaria sin límites” y ciertamente lo es, porque fue la primera latina en tener un salón de belleza que ofrece todos los servicios en Filadelfia.

Precisamente, su objetivo como mujer latina es ayudar a ese gran número de mujeres que llegan sin documentos, sin recursos para aprender algún oficio y sin esperanzas, a que consigan una profesión y crezcan emocionalmente.

“Todos siempre dicen que en la vida hay límites y precisamente es allí donde nos damos cuenta de que somos nosotros mismos quienes nos frenamos, la vida es hoy y mereces todo lo bueno que te esté pasando”.

Su equipo conoce su mensaje, se dice y les dice “levántate y mírate en el espejo, hoy es el día de construir el camino hacia tus sueños”.

Fotos: Cortesía Juddy Santos
Instagram: @juddysantosoficial
https://www.instagram.com/juddysantosoficial/