La importancia de la comunicación no verbal en la naturaleza humana como aporte para las nuevas generaciones.

La Comunicación No Verbal es parte fundamental de nuestro lenguaje y con ella expresamos nuestras verdaderas emociones, más allá de lo que expresan nuestras palabras. Con ella nos comunicamos desde que nacemos y la capacidad para entenderla es parte de nuestra naturaleza humana.

Su estudio científico inició con Charles Darwin quien nos entregó el primer libro dedicado al estudio de las emociones y sus expresiones en el cuerpo y el rostro humano. “La expresión de las emociones” fue publicado en el año 1.872 y, luego de décadas de estudios realizados en paralelo a su obra magna con la Teoría de la Evolución, nos dejó otra obra maestra donde demuestra cómo las emociones marcan nuestra vida y son el motivo de nuestro accionar. Dichas emociones son clave en la supervivencia del individuo e incluso en la evolución de nuestra especie. Su propuesta deja evidencias de expresiones faciales que definen emociones universales, expresadas por todos los humanos de la misma manera sin importar su raza, origen o ubicación geográfica y que años más tarde fueron estudiadas y detalladas con mayor profundidad por el Dr. Paul Ekman, psicólogo norteamericano nacido en 1.934 quien ha dedicado su vida profesional al estudio de la emociones y su expresión facial desde una perspectiva también evolutiva y quien desarrolló el Sistema de Codificación Facial para clasificar todas las expresiones del rostro humano.

Es así como entender el lenguaje del cuerpo es clave para avanzar con éxito en la vida. Veo con frecuencia como muchas personas se esmeran en mejorar sus habilidades verbales discursivas, pero de nada vale ser un gran orador si no se cuenta con el manejo correcto de las expresiones del cuerpo. Las personas más persuasivas son las que hablan conectadas con sus emociones y esa congruencia es la que los convierte en grandes lideres, excelentes vendedores y grandes conquistadores en general, porque el cerebro humano sólo puede entender y expresar emociones reales. Y es aquí donde entramos en materia, el motivo de este artículo: “La importancia de la comunicación no verbal para las nuevas generaciones”, siendo la más reciente la generación Z, también conocida como centennial. Ellos ostentan el título de ser la primera generación nacida digitalmente (1.997 – 2.012) y poseen grandes habilidades digitales ya que incluso las Redes Sociales llegan en ese período. Un teléfono inteligente parece ser una extensión de sus manos y todo lo investigan, resuelven y tramitan en la red, incluso sus amistades y relaciones personales en general, por lo cual vemos que sus habilidades sociales en el mundo real son un gran reto para muchos de ellos. La exposición a través de una pantalla supone una cierta preparación previa, incluye filtros para mejorar la imagen, comparte situaciones de vida que suponen un ideal de perfección y popularidad que la gran mayoría de los jóvenes aspira obtener pero todo es creado para proyectar esa imagen de éxito que busca el reconocimiento de su entorno, característica que también es antropológica del ser humano, pero que basada en los nuevos estándares que impone lo digital, están mostrados desde una “verdad distorsionada”. Vemos cómo muchas personas buscan pareja a través de aplicaciones que dan prioridad a la apariencia física y las fotos compartidas por los interesados en alcanzar un “match”, así como las descripciones de sus habilidades e intereses, suelen estar también favorecidas por diferentes filtros.

Es entonces cuando el entendimiento de la comunicación no verbal cobra una importancia mayúscula porque nuestros cuerpos están siempre contando nuestras emociones, las verdaderas. Sin importar lo que digan las palabras, nuestros cuerpos no pueden mentir y los jóvenes de las nuevas generaciones tienen grandes oportunidades de destacarse si dan importancia a este conocimiento que les permitirá ser más persuasivos y también les hará posible entender mejor lo que expresan las personas con las que interactúan, por encima de cualquier tipo de filtro creado. Veamos unos principios básicos que explican, de manera práctica, la ciencia de las expresiones corporales, para usted que está leyendo este artículo y para que lo comparta con los más jóvenes. Le aseguro que les estarán haciendo un gran favor porque es nuestra responsabilidad dejarles a las generaciones que nos siguen las mejores herramientas para que alcancen el éxito. El que ellos deseen, pero de manera genuina y, sobre todo, sostenible en el tiempo.

Hay diferentes canales en la comunicación no verbal que nos permiten entender mejor los contextos donde nos desenvolvemos. El canal proxémico (distancia entre los cuerpos) nos muestra la intensidad del afecto entre los que están interactuando y a menor distancia es mayor es el afecto o confianza entre ellos. El canal cronémico (tiempo del intercambio) también nos muestra el nivel de confianza y, por ejemplo, un abrazo o saludo más largo nos expresa mayor confianza entre los involucrados. El canal kinésico, definido por los movimientos del cuerpo, muestra las emociones verdaderas del hablante o del oyente y es en este canal donde encontramos las expresiones faciales las cuales son de mucho impacto por ser las más visibles o detectables en una conversación. Otros dos canales forman parte de nuestra comunicación no verbal, una el canal paralingüístico definido por las características vocales cuando la persona habla y cualquier variación en él nos muestra emociones que están afectando, positiva o negativamente a quien habla y otra es el canal diacrítico formado por los elementos externos tanto en el ornamento, vestimenta y cuerpo de la persona como en la manera que decora su entorno personal y que nos expresa los intereses particulares de quien los exhibe.

Muchos otros son los elementos que forman parte del análisis de la comunicación no verbal y es muy importante que todos, en especial las nuevas generaciones, manejen en detalle este conocimiento para hacerlos personas más empáticas, compasivas y a su vez más persuasivas en un mundo guiado por la tecnología y deseoso de personas más reales, más congruentes, más genuinas. Personas que, como el nombre de esta revista, sepan sonreír más y mejor, pero que también estén dispuestas a hacer reír a su entorno.

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