Un perrito: El nuevo miembro de la familia

La alegría que trae una mascota al hogar es inmensa, es un miembro de la familia que nos aporta unas ocasiones muy especiales de juegos, distracciones y compañía. Adoptar a un perrito es abrirse a un sinfín de experiencias maravillosas y más si tenemos niños en casa. Pero es necesario conocer muchas recomendaciones que debemos tomar en cuenta a la hora de adquirir una mascota.

Mariel Elizondo, quien dirige la organización San Perro, nos explica que todos los familiares deben estar de acuerdo en que quieren la presencia de una mascota. “Si alguno de los padres no está de acuerdo, no es una buena idea hacerlo porque siempre los adultos son responsables de estar presentes en las interacciones entre los perritos y niños, y además atender las necesidades de la mascota”, nos afirma.

De acuerdo con Elizondo, si bien es una buena práctica para que los niños aprendan responsabilidades, también el adulto debe estar pendiente de la mascota.

Un perrito puede vivir al menos diez años y con amor de 15 a 20; entonces la experta señala que cuando adoptamos los perros pensando sólo en los niños, nos olvidamos que luego estos serán adolescentes, van a comenzar a salir, a tener pareja, y realmente quienes van a adoptar al perro son los padres, son ellos los que se van a quedar allí para siempre a cargo del perrito. “No podemos pensar que es un perro para los niños, sino que es un perro para la familia”, nos insiste.

Tomando en cuenta esto, la pregunta siguiente es: ¿cuál sería el mejor perro? Mariel afirma que debemos tomar en cuenta nuestras actividades y cómo el perro puede adaptarse a ellas.

“Vamos a suponer que somos una familia muy exploradora y nos encanta salir a la naturaleza y queremos que nuestro perro salga con nosotros; entonces lo mejor es adoptar una raza que soporte las condiciones físicas que demandan sus actividades dentro y fuera de la familia. Si tenemos por ejemplo un bulldog inglés y queremos que corra con nosotros, esto no va a ser posible porque esta raza es braquicéfala y por tanto corta de aliento; hay que tener en cuenta las condiciones físicas, observar también su temperamento, ver si es un perro más calmado o si en cambio es un perro un poco más juguetón”.

En cuanto a los perros más cariñosos con los niños, la experta explica que no es posible hablar de una raza en particular, porque los perros son seres individuales, tienen temperamentos y personalidades distintas, y cada una de ellas es diferente, entonces a lo mejor podemos tener un Golden, que es muy cariñoso con los niños, pero podría suceder que a nuestro Golden no le gusten los niños; entonces es importante que a la hora de adoptarlo revisemos si es un perro que le gusta jugar, estar allí en “el guateque” como los niños quisieran. Es una cuestión de fijarnos más en el temperamento y la personalidad del perro al momento de adoptarlo y no tanto en su raza.

Con respecto a los cuidados, nos asegura que es necesario que los niños tengan presente las reglas de convivencia junto con los perritos y que estos también tengan sus normas dentro de casa con los niños. “Siempre tiene que haber una supervisión activa por parte de los adultos para que el perro no se sienta incómodo y tampoco lo haga el niño, es decir, no vamos a dejar a los niños jugar con ellos libremente mientras nosotros los vemos de lejos, necesitamos que las interacciones siempre sean cuidadas para evitar que el perro esté incómodo y con ello pueda demostrar algún tipo de agresividad. Por eso es importante cuidar las interacciones que se tienen entre los perros y los niños, y ese sería el cuidado principal que se requiere en la convivencia entre niños y perros”.

¿Cómo conectar a los niños con el nuevo miembro de la familia?

La directora de San Perro señala que, para tener un cuidado activo con los perros, podrías utilizar barreras para establecer un espacio seguro para ellos y que los juegos sean supervisados por los adultos para que las mascotas estén bien cuidadas.

Nos asegura que es muy importante cuando el niño va a conocer al perro que esta sea una presentación tranquila y serena. “Necesitamos estar tranquilos ir poco a poco dejar que nos huelan, no ser bruscos en los movimientos para que se tenga una buena vinculación con los niños. Ya iniciadas las actividades sería importante establecer con los niños algunas reglas como no halarles las orejas, ni la cola, no tocarle la carita. Hay una norma que se llama la de los cinco segundos donde yo le digo a mi perro: ¿te puedo acariciar? Y lo acaricio por cinco segundos, si él continúa a mi lado, quiere decir que a lo mejor desea más cariño, a veces hacen señas como empujar la trompita, y con ella te mueven la mano”.

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